La compra programática de publicidad es la compra automatizada y masiva de espacios publicitarios en medios digitales. Se lleva a cabo mediante pujas u ofertas estables y, de esta manera, se ha facilitado en gran medida la compra manual de medios. Por tanto, se considera una revolución y algo impensable si no fuera digital. Además, permite que el diseño de las campañas publicitarias sean mucho más preciso. Como se ha convertido en una fórmula con una creciente importancia, te contamos a continuación todo lo que necesitas saber de la compra programática, sus beneficios y pasos a seguir.
La principal ventaja que existe con la compra programática es el conocimiento exhaustivo del usuario. Se trata de algo única y exclusivamente digital, y de esta manera se pueden conocer muy bien a nuestro público.
Tendremos acceso a los intereses de los usuarios, su tiempo de navegación dentro de nuestro sitio web, las secciones visitadas y los productos o servicios adquiridos. Por ello, podremos impactarlos con lo que están buscando, optimizando así la inversión.
Otro beneficio de la compra programática es que tiene gran capacidad de segmentación. Ya sea geográfica, demográfica, por contenido, por página web, por audiencias o por tecnología. De nuevo, otra manera más de llegar al usuario de la mejor manera posible.
Al conocer al usuario y tener la posibilidad de segmentación, encontramos otro beneficio. Habrá una mejor aceptación por parte del usuario. Al optimizar al máximo cada anuncio, personalizándolo todo lo posible, nuestro público solo visualizará anuncios que le interesen. Y, de este modo, tendrá una mayor aceptación del mensaje, mejorando su experiencia como usuario y minimizando su rechazo.
También hay que destacar la automatización y agilidad en el proceso de compra. La compra programática se hace de manera automatizada por medio de tres plataformas, que son El Ad Exchange, DSP y SSP. Así, las gestiones de compra y venta convencionales se minimizan, haciéndolo todo mucho más sencillo.
No solo esto sino que también se trata de un mercado globalizado. Tanto la oferta como la demanda de compra programática son muy amplias y no entienden de barreras digitales. Se podrá incluir anuncios en cualquier soporte del mundo, ya sea local o internacional. Además, los precios están ajustados a la oferta y la demanda.
Por último, los resultados obtenidos se pueden medir fácilmente. Las campañas de publicidad programática aportarán a las empresas muchos datos de primera mano, los cuales son muy valiosos para los anunciantes. Es una buena manera de ver los aciertos y errores cometidos, pudiendo cambiar algunos detalles de cara a futuras campañas. Así, se podrán corregir fallos y optimizar acciones.
Crear una campaña de compra programática no es tan complejo como puede sonar, y es que solo tendremos que seguir estos pasos:
Lo primero para crear una campaña de compra programática es definir nuestro público objetivo. Conociendo sus gustos, comenzaremos a generar audiencias en base a nuestro target y sus intereses.
A continuación, estableceremos las herramientas con las que vamos a trabajar. Hay dos tipos: DSP y DMP.
DSP o Demand Side Platform es una plataforma por la cual se genera demanda para comprar espacio publicitario digital, y pone en contacto a compradores y vendedores. Gracias a los DSP, la compra programática está centralizada y se lleva a cabo en tiempo real. Algunos ejemplos de estas plataformas son DoubleClick, Mediamath o Adobe Advertising.
Mientras que DMP o Data Management Platform almacena y gestiona los datos, transformándolos en información útil. Se suelen utilizar para gestionar las listas de cookies y generar audiencias de usuarios. Gracias a los DMP podremos identificar audiencias similares y, por tanto, incrementar la rentabilidad. Para esto se requiere un apoyo técnico que recoja los datos de navegación de los usuarios y los convierta en información útil.
Una vez tengamos nuestras herramientas claras, tendremos que definir un presupuesto y un calendario para la campaña. Así podremos llegar a nuestros objetivos de manera más holgada. Esto es algo que podemos hacer con ayuda de las herramientas que previamente elegimos, que ayudan a los anunciantes a repartir de manera efectiva el presupuesto, ya sea diario, semanal o mensualmente. A veces, incluso controlan la inversión por horas.
Ahora podremos configurar la campaña y establecer los eventos que queramos medir dentro de la web. Así, podremos diferenciar a un usuario que visita la web y a otro que la visita pero también deja sus datos de contacto. Diferenciaremos al que la visita del que la visita, deja sus datos de contacto y, más adelante, vuelve a la web y compra. Hay que tener en cuenta la diferenciación de esos usuarios, puesto que no son similares y distinguirlos nos beneficiará.
Una vez hayamos establecido aquello que queremos medir, podremos crear nuestra campaña de Prospecting, que es convertir desconocidos en clientes. Nos centraremos en generar audiencias, obteniendo datos de los usuarios para entenderlos mejor.
Cuando tengamos un volumen de usuarios adecuado gracias al paso anterior, empezaremos con una campaña de Remarketing. Con esta acción, volveremos a impactar a los usuarios que interactuaron con nuestra web anteriormente. Los usuarios a los que reimpactaremos, tendrán más predisposición para convertir o comprar que aquellos a los que impactamos por primera vez a través de la estrategia de Prospecting.
Por último, habrá que optimizar. Es una tarea semanal que requerirá mejoras y que nos permitirá descubrir a nuestras potenciales audiencias. Aunque la optimización constante no es aconsejable del todo, pues las campañas no asimilarían bien nuevas configuraciones tantas veces.